A mi Madre

Tu ya no la viste madre
pero la noche de tu muerte
era estrellada e inmensa
como la estela de amor que dejas en la Tierra.

Se heló tu corazón
se cerraron tus párpados
tapando esos ojos limpios
que alimentaron estos prados.

Cesó el aliento en tus labios
gemiste al cielo y te llamó
se acabaron las cuentas de tu rosario.

Oraciones que turbaron tempestades
plegarias que vagaron
en busca de tus anhelos,
de tus hijos de tus sueños
des tus hermanos y nietos.

por todos pediste
por todos rezaste
por todos sufriste
por todos amaste.

Las piedras de los caminos
que tantas veces has pisado
haciendo cien mil quehaceres
redundan ahora tus pasos

las pinzas en los alambres
echan en falta tus manos
se oxidarán para siempre
en un agradecido canto.

De tus manos sacábamos consuelo
de la bondad que inspiraba tu mirada,
con tu trabajo labraste tu morada
con tu sudor ya te has ganado el cielo.

Cuantos quejidos,cuantos llantos
con tu amor desbarataste
cuanta alegría y tesón
con tu amor originaste

fuerza y lamento
tenaz sobresalto
cuantas noches en vela
cuantos partos
cuantas almas alumbraste en tu silencio abstracto;
en tu vientre santo
se resume la vida de tus 90 años.

Te llamó Dios
sin apenas haber tenido con Él encontronazos
santo,santo, santo, vientre Santo.

Cuantos desvelos
cuantos azadazos
cuantos fregoteos
cuantas cribas, panes y cedazos.
Cuanto trigo
cuanta mies,
cuanto sol terrible en la cosecha
cuanto frio y lluvia en la maleta.

Adios madre Santa
Virgen de la templanza
estremézcase la tierra
para albergar tu morada
reposa madre querida
de esta vida tan cansada.

Val
Agosto 2008